Los sordos y los sultanes otomanos

Alejandro Oviedo


Dedico este texto a Viviana Burad y a sus alumnos
sordos de Mendoza, Argentina, de quienes estoy
aprendiendo  a escribir textos sencillos.


¿Sabes quiénes eran los sultanes otomanos? Los sultanes eran los reyes del imperio otomano, un imperio muy grande y poderoso.

Los sultanes tenían un problema. No podían hablar directamente con la gente, porque era tabú (prohibido) oír la voz del sultán. Por eso había un ayudante. El sultán susurraba (hablaba muy bajito) al oído del ayudante. El ayudante repetía en voz alta. Era muy complicado.


Pero un día desapareció el problema ¿Quieres saber qué pasó?

Un sultán llamado Suleimán tenía dos jardineros. Eran dos hermanos sordos. Ellos se comunicaban con señas. El sultán los observó mucho rato. Y pensó: “esas señas son buenas. Con señas no hace falta la voz. Así no hay más problemas para mí”.


El Sultán Suleimán (Turquía 1494-1566)


El sultán Suleimán llamó a los dos hermanos. Les dijo: “quiero aprender señas”. Los dos hermanos sordos le enseñaron al sultán.

El sultán llamó después a la gente del palacio: “vengan a aprender estas señas”. Todos los oyentes empezaron a aprender.

Eran muchos alumnos. Los dos hermanos no podían enseñar a tanta gente. El sultán les dijo: -“busquen a otros sordos”. Muchos sordos vinieron al palacio y enseñaron. Se quedaron a vivir en el palacio.

En el palacio del sultán vivían ahora muchos sordos. El sultán Suleimán conversaba todo el tiempo con señas. Suleimán aparece en su retrato haciendo una seña.

La lengua de señas del sultán se llamaba “ixarette” (en lengua turca). En el palacio, el ixarette era elegante. Hablar no era elegante.

Siempre venían embajadores (visitantes extranjeros) al palacio de Suleimán. Los embajadores veían que nadie hablaba. Todos hacían señas. Los embajadores se sorprendían con las señas y necesitaban intérpretes.

Después, los embajadores regresaban a sus países. Y escribían sobre las señas del palacio de Suleimán. Decían: -“¡Qué costumbre tan interesante!”

Suleimán tenía muchos palacios. En todos los palacios vivían ahora muchos sordos. Los sordos tenían diferentes trabajos. Algunos eran maestros de señas. Otros eran cocineros, jardineros. Y otros eran soldados. Los guardaespaldas de Suleimán eran sordos.

Imagen del ixarette. Museo Nacional de Estocolmo


Suleimán abrió escuelas de lengua de señas en los palacios. Los sordos y los oyentes inventaban muchas nuevas señas, para poder conversar de cualquier tema.

Al morir Suleimán (año 1566), su hijo Selim fue el nuevo sultán otomano. Selim continuó usando las señas. Y también todos los sultanes que siguieron. Esa costumbre duró varios siglos (un siglo = cien años).


El año 1923 se terminó el imperio otomano. Los sordos abandonaron los palacios.

Si quieres saber de dónde salió esta historia, puedes ver el texto Sordos en la corte turca (, 121 KB) publicado también en esta página web.